¿Por qué no debes dejar tu coche en reserva?
Quedarse sin combustible mientras circulas puede parecer simplemente un despiste, pero dependiendo de las circunstancias, puede terminar en una sanción. La forma en la que reacciones ante esta situación es importante, ya que determinadas conductas pueden suponer multas que van desde los 200 hasta los 3.000 euros.
Para evitar problemas, te contamos qué debes hacer si el depósito llega a cero y cuáles son las principales sanciones a las que podrías enfrentarte.
¿Qué multas pueden ponerte por quedarte sin gasolina?
Cuando el indicador de combustible entra en reserva, todavía suele quedar una cantidad suficiente para recorrer algunos kilómetros. Aunque la autonomía depende de cada vehículo, normalmente puedes circular entre 45 y 120 kilómetros aproximadamente antes de quedarte completamente sin combustible.
Por tanto, la reserva debería darte margen para encontrar una gasolinera. Aun así, apurar demasiado el depósito puede acabar provocando una situación peligrosa, especialmente si circulas por carretera o autopista.
Estas son algunas de las situaciones que pueden terminar en multa:
Aparcar o detener el vehículo de forma incorrecta
Uno de los problemas más habituales cuando un coche se queda sin gasolina es no poder llegar hasta un lugar adecuado para detenerlo. Si el vehículo se para en un sitio en el que está prohibido estacionar o supone un obstáculo para la circulación, el conductor puede ser sancionado.
La multa puede alcanzar los 200 euros y no implica la pérdida de puntos. La normativa establece que, en las vías interurbanas, la parada o el estacionamiento deben realizarse fuera de la calzada, siempre que sea posible, y dejando libre la zona transitable del arcén.
Por eso, si notas que el coche comienza a quedarse sin combustible, lo recomendable es actuar con rapidez y buscar el lugar más seguro posible para detenerlo. El objetivo debe ser evitar que el vehículo obstaculice la circulación o ponga en peligro a otros conductores.
Además, desde el 1 de julio ya no es obligatorio utilizar los triángulos para señalizar una emergencia en autopistas y autovías. En estos casos, puedes utilizar la luz de emergencia V-16 para advertir de la presencia del vehículo.
Conducir de manera negligente
Quedarse sin combustible también puede provocar que el conductor realice alguna maniobra peligrosa intentando detener el vehículo o apartarlo de la circulación.
Cuando el motor deja de funcionar, algunos sistemas del coche pueden verse afectados. Por ejemplo, la dirección puede hacerse más dura y el sistema de asistencia de los frenos puede dejar de funcionar, haciendo que controlar y detener el vehículo resulte más complicado.
Si como consecuencia de esta situación realizas una maniobra que genere un riesgo para ti o para otros usuarios de la vía, un agente podría considerar que existe conducción negligente. En ese supuesto, la sanción puede ser de 200 euros, sin pérdida de puntos.
La normativa obliga al conductor a circular con la atención, precaución y diligencia necesarias para evitar poner en peligro tanto a los ocupantes del vehículo como al resto de usuarios de la vía.
Una vez que el coche esté inmovilizado, otra opción será solicitar asistencia en carretera. Antes de hacerlo, es conveniente comprobar las condiciones de tu seguro, ya que algunas pólizas pueden no incluir la asistencia cuando el vehículo se ha quedado parado por falta de combustible.
Transportar gasolina en un recipiente no homologado
Imagina que el coche se ha quedado inmovilizado y tienes una gasolinera relativamente cerca. Una de las primeras ideas puede ser caminar hasta allí, comprar combustible y regresar con él.
Sin embargo, no puedes transportar gasolina en cualquier recipiente. Utilizar botellas de plástico, latas u otros envases que no estén homologados puede suponer una sanción importante, además del peligro que implica transportar un líquido altamente inflamable de esta manera.
La multa por transportar combustible en recipientes que no cumplen los requisitos puede situarse entre 2.000 y 3.000 euros. Por eso, no merece la pena asumir el riesgo cuando las propias estaciones de servicio disponen de envases homologados para transportar combustible, cuyo precio suele ser muy inferior a la posible sanción.
En el caso de los vehículos diésel, además, hay que tener una precaución adicional. Si el depósito llega a quedarse completamente vacío, puede entrar aire en el circuito de combustible y ser necesario purgarlo antes de que el vehículo vuelva a arrancar.
Por este motivo, si tienes un coche diésel y te quedas completamente sin combustible, lo más recomendable es solicitar asistencia y acudir a un taller que pueda solucionar el problema correctamente.
Lo mejor: no apurar el depósito
Aunque quedarse sin gasolina no significa automáticamente que vayas a recibir una multa, las circunstancias en las que se produzca la inmovilización pueden dar lugar a diferentes sanciones.
Por eso, la mejor prevención es sencilla: no esperar a que el depósito llegue a la reserva. Si ves que el nivel de combustible es bajo, busca una estación de servicio antes de que la situación termine obligándote a detener el vehículo en un lugar peligroso.
